y mientras él cantaba ante su caballete se quedarían quietos los barcos en el puerto y la luna saldría con su cara de nata.

y mientras él cantaba ante su caballete
se quedarían quietos los barcos en el puerto
y la luna saldría con su cara de nata.

Carboncillo, acrílico y óxido sobre papel de acuarela
29,7 x 42 cms.
Mujeres Invisibles
Todos los cuadros de esta serie llevan como título versos de poemas de
Francisca Aguirre Benito